Desinterés, apatía, aburrimiento… Seguro que muchos de vosotros/as como docentes os enfrentáis a estos fenómenos de forma habitual en vuestra clase, y es probable que os hayáis desesperado más de una vez. Se escuchan cada vez más comentarios como “es que los niños/as no tienen interés por nada”, “les da todo igual”, “no están motivados”, “no hay forma de que me atiendan en clase” etc.

Te preguntarás, ¿esto tiene solución? En este post compartimos algunas claves que necesitas saber para aumentar la motivación de tu alumnado.

Está claro que el sistema educativo actual, tanto por los contenidos como por la forma de presentarlos, contribuye bastante poco a despertar el interés del alumnado por su proceso de aprendizaje. Y como el sistema no lo podemos cambiar así de golpe, vamos a tener que emplear ciertas estrategias que nos ayuden a mejorar la situación y nos hagan la vida más fácil en clase.

De acuerdo con la Teoría de la Evaluación Cognitiva, el feedback positivo que se le ofrece a un alumno/a al haber realizado adecuadamente una tarea, aumenta su sensación de competencia y genera mayor motivación intrínseca. Es conveniente, por lo tanto, tomarse un tiempo como docente para reconocer y valorar explícitamente el rendimiento (favorable) del alumnado tras completar una tarea o una actividad importante. ¿Cómo lo hacemos? Por ejemplo, con unas palabras alabanza en el transcurso de la clase o incluyendo un breve párrafo de felicitación al final de la hoja de examen para poner en alza su rendimiento cuando es positivo.

¿Qué pasa cuando nos encontramos con alumnos/as apáticos que no muestran ningún interés de partida? Para despertar la motivación de a este tipo de niño/as podemos hacer uso de pequeños incentivos simplemente por implicarse en una tarea. Se puede elaborar un cuadro de incentivos semanal y rellenar una casilla por cada actividad realizada, de tal manera que al completar un número X de tareas, el alumno tenga la oportunidad de proponer un juego o una actividad de ocio en clase que sea de su gusto.

Sin embargo, desde la psicología se ha comprobado que el motor de la motivación responde a cuestiones internas de la persona, y nada mejor que experimentar esa sensación de conquista personal que aparece al alcanzar un objetivo, cumplir un deseo o tener éxito en algo relevante para nosotros. Todo ello trae asociadas numerosas emociones positivas y una mayor percepción de autoeficacia. Por lo tanto, si conocemos bien los gustos y talentos de los chicos y chicas de nuestra clase, podemos proponerles un proyecto personalizado de fin de curso, en el que puedan elegir un tema de su interés y el formato de entrega (audio, video, mural, texto, dibujo, creación artística etc.). De esta manera, fomentando el uso de sus talentos y la elaboración de contenidos que les son afines, experimentarán una sensación de capacidad y realización personal que influirá decisivamente en su motivación.

Evidentemente no podemos cambiar el mundo desde nuestra posición, pero sí podemos empezar a incorporar pequeñas modificaciones en nuestra forma de dar clase que inviten a nuestros chicos y chicas a participar y disfrutar de su proceso de aprendizaje.

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