Probablemente hayas sentido en alguna ocasión que nunca vas a poder conseguir lo que te propones. Esto genera un malestar que puede llevarte en muchas ocasiones a la desesperación. En este artículo te vamos a contar por qué sucede esto y, lo que es mejor, cómo lo puedes solucionar.

Cuando no eres capaz de alcanzar tus objetivos es muy fácil entrar en la espiral del “no puedo”, “no valgo” o “no soy suficiente”. Ves que una y otra vez lo que pretendes conseguir se te presenta tan lejano que no tienes las suficientes fuerzas, tiempo o disponibilidad como para poder afrontarlo. Al final te convences de que es imposible lograrlo.

Pero realmente solo es una cuestión de enfoque. Si tus metas se dirigen hacia un sentido que no tiene nada que ver contigo, o te estás saltando pasos en el proceso, es muy posible que las herramientas que estás utilizando tampoco te ayuden en ese camino.

Es muy importante en primer lugar tener claro si lo que quieres conseguir es realmente lo que te motiva y para lo que tienes talento. Todas las personas nacemos con talentos innatos que son los que nos guían hacia el propósito de nuestra vida, pero por diferentes motivos esos talentos muchas veces se ocultan y tomamos otras direcciones que nada tienen que ver con nuestros verdaderos intereses.

Así que paso número uno: encontrar cuáles son tus talentos innatos, ¿qué se te da bien hacer? ¿Qué te hace más feliz en mi vida diaria? ¿Qué es lo que te resulta apasionante? ¿Por qué cosas otras personas suelen estarte agradecidas?¿En qué eres increíblemente bueno/a?

Cuando somos conscientes de nuestras cualidades se produce en nuestro cuerpo una sensación de empoderamiento que tenemos que aprovechar para dar el siguiente paso. Nos damos cuenta de que valemos para algo, que podemos hacer cosas y empezamos a proyectar ilusión y alegría, esenciales para la consecución de cualquier objetivo.

Ahora viene el paso numero dos: reorganizar toda la información y orientarla hacia metas concretas. Ahora tienes que plantearte qué quieres hacer con esos talentos que has encontrado, qué es lo que más te motiva, cómo pondrías en acción esas cualidades. Imagínate todo el proceso, piensa en cómo lo puedes desarrollar, que resultados quieres que tenga, y crea imágenes en tu cerebro, porque la primera parte de materializar una realidad es imaginarla.

Es importante que establezcas un tiempo determinado para realizar estas acciones, para que sirva de motivación a la hora de actuar y también a la hora de medir los resultados obtenidos. Cuando conseguimos algo en el tiempo que nos hemos propuesto, nuestro cerebro segrega dopamina que hace que nos enganchemos a esta sensación y queramos conseguir más. La dopamina actúa como motor de la motivación.

Ya solo nos queda el paso número tres: encontrar las herramientas para ponernos en marcha. Estás enfocad@ en lo que te gusta, lo que te motiva, lo que te hace especial ilusión y las herramientas están siempre preparadas esperándote para que las utilices donde sea necesario. Ahora más que nunca tienes a tu disposición una red mundial de recursos al servicio de tus objetivos. Elegir el que más te conviene en cada paso es un simple trámite y siempre puedes ir probando unos u otros en función de los resultados que vayas consiguiendo.

No es tan difícil, a veces lo único que nos hace falta es un empujón, un poco de orientación. Tú sabes perfectamente qué es lo que quieres, solo es cuestión de pararte, reflexionar y replantearte el rumbo de tus pasos. Pero si esto se te hace difícil, siempre puedes contar con profesionales que te ayuden a enfocar todas las premisas de las que hemos hablado y guiarte para encontrar el camino hacia tu bienestar integral, hacia tu felicidad.

Todas las personas nos merecemos ser felices con lo que somos y con lo que hacemos, no te conformes con sobrevivir porque hay muchos medios para conseguir tus propósitos. Busca tus herramientas y ponte en marcha.

Y si necesitas ayuda, no dudes en darte un paseo por la web y descubrir todo lo que tenemos para ti.