DIME QUÉ TE DUELE Y TE DIRÉ POR QUÉ

¿Sabías que el 90% de lo que hacemos es inconsciente? Creo que ya te lo había dicho en alguna ocasión, pero es que a me sigue pareciendo increíble. En primer lugar, porque en lo referente al funcionamiento de nuestro cuerpo, resulta asombroso que él solo se gestione de la manera que lo hace, con una perfección absoluta y sin errores. En segundo lugar, porque en lo que respecta a las decisiones y acciones que asumimos a diario, bien poco es lo que hacemos siendo conscientes de ello: algo así como un 2%, tirando muy por lo alto.

Aún así, como somos seres perfectos nuestro inconsciente tiene una fórmula muy eficaz manifestarse: nuestro organismo. Es decir, a través del cuerpo y de sus sensaciones nos informa de lo que está sucediendo y no nos damos cuenta. De esta forma surgen el malestar, los desequilibrios, “la enfermedad”. Solo cuando nos encontramos “mal” empezamos a sopesar que algo dentro de nosotr@s no está siendo del todo coherente.

Al hablar con una persona que está enferma nos damos cuenta de que las molestias no solo se producen en el cuerpo, sino que a nivel emocional también muestra ciertos síntomas consecuentes con lo que está experimentando físicamente. En  ti mism@ puedes comprobarlo cada vez que sufres algún tipo de malestar, aunque sea causado accidentalmente. Cuantas veces decimos “me he mordido la lengua por no decir lo que debía”, ó “me ha entrado dolor de tripa cuando mi padre ha dicho eso”.

Aprender a identificar qué es lo que tu cuerpo te quiere decir, es una herramienta importante que te ayudará a ser más consciente y a poder gestionar mejor lo que te pase. Es bastante sencillo ya que todo responde al sentido biológico, o sea, a la función que tiene el órgano que manifestar el malestar.

Te doy unas pautas rápidas para que empieces a ver las asociaciones:

  • Las manos, ¿para qué sirven? Para hacer, crear, manipular, coger, y todo un sinfín de acciones. Cuando tenemos algún tipo de problema en las manos el mensaje tendrá que ver con no estar haciendo lo que realmente quieres con ellas o, por el contrario, estar haciendo lo que no quieres.
  •  Los pies, ¿para qué sirven? Para andar, recorrer el camino, saltar, ponerse de puntillas, dar patadas, etc. De esta forma, las molestias que afecten a tu pie irán relacionadas con el camino que quieres seguir pero no puedes, el camino que estás siguiendo pero no quieres, la patada que no te atreves a dar, etc.
  • El estómago, ¿para qué sirve? Genera ácidos para digerir los alimentos, prepara los nutrientes para su asimilación, etc. Si te duele el estómago seguramente te habrás tragado algo que no te ha gustado y no puedes digerir (hablando simbólicamente: alguien te ha dicho algo negativo y no lo has asumido bien, alguien se adelantó en la cola del super y tuviste que tragar con ello…)
  • Los pulmones, ¿para qué sirven? Para respirar, obtener del aire el oxígeno y deshacerse de lo que no nos sirve. Los problemas de pulmón son indicativos de que estás respirando algo en el ambiente, en tu entorno o en tus relaciones que no es bueno para ti o, por el contrario, que te falta un componente en tu vida que no estás respirando. Recuerda que hablamos siempre en términos simbólicos puesto que es la manera que tiene nuestra mente inconsciente de expresarse.
  • Los oídos, ¿para qué sirven? Para escuchar los sonidos del exterior. Cuando te duelen los oídos o sufres cualquier tipo de trastorno en ellos, su sentido va asociado a todo eso que no quieres oír (discusiones, imposiciones de tu jefe, el llanto de tu hijo, etc.) o a aquello que quieres oír pero nunca te dicen (que te quieren, la voz de tu padre que se fue…).

Ahora quizás empieces a ser más consciente de la relación existente entre lo que sientes y la manifestación en el cuerpo. Como ves, es muy sutil y tiene muchas más variables de las que puedo explicar aquí, pero este es el primer paso para investigar lo que te ocurre y aprender a gestionarlo eficazmente.

En Raíces Bienestar Integral comenzamos un ciclo de talleres que irán enfocados a descubrir la manifestación de los desequilibrios en el cuerpo. Cada día trabajaremos en tres niveles, el mental, el físico y el emocional diferentes dolencias para que seas capaz de empezar a ver tu cuerpo de otra manera.