Talentos, fortalezas de carácter y felicidad laboral van de la mano. La psicología demuestra que las personas que son conscientes de sus mayores cualidades y capacidades y las ponen en práctica de forma habitual en su lugar de trabajo, son las más felices.

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Empecemos definiendo qué es un talento y qué es una fortaleza de carácter.

Se podría decir que los talentos son una especie de cualidad innata para algo que tenemos desde el momento de nacer. Es algo que se tiene o no se tiene.

Los talentos pueden ser habilidades prácticas muy diversas y relacionadas con muchos ámbitos: el cálculo, el baile, los trabajos manuales, la interacción con otras personas, el don de la palabra, la resistencia física etc.

Por otro lado, las fortalezas de carácter equivaldrían a rasgos positivos de nuestra personalidad, relacionados con valores éticos y morales en los que destacamos: humor, creatividad, bondad, aprecio por la belleza, amor por el aprendizaje etc.

En ambas, talentos y fortalezas, reside parte de nuestra felicidad en general, y de nuestra felicidad laboral en particular. Veamos cómo nos afectan.

Está claro que una persona que se dedica profesionalmente a una actividad relacionada con sus talentos, tendrá mayor confianza, se sentirá totalmente competente y seguramente el trabajo le resultará fácil y ameno.

En cuanto a las fortalezas de carácter, los estudios de Martin Seligman, un reputado psicólogo y uno de los autores que más ha investigado sobre el tema, arrojaron resultados muy significativos. Llevó a cabo un estudio en 2005 junto con otros colegas sobre el uso de las fortalezas de carácter en el trabajo, dividiendo a los participantes en dos grupos: un grupo de control, cuyos miembros no realizaron ninguna tarea específica, y un segundo grupo que completó un test de fortalezas de carácter para ver cuáles eran sus cualidades principales, y a los que se les pidió ponerlas en práctica conscientemente durante varios meses en su lugar de trabajo. Un mes después, los sujetos este grupo 2 presentaban mayores niveles de felicidad y menores niveles de depresión que los del grupo de control.

Es cierto que no todas las personas tenemos profesiones que tienen que ver con nuestros talentos, pero tenemos varias opciones para incrementar nuestro nivel de felicidad en el trabajo:

  • Incorporar algunos de los talentos en nuestra actividad profesional de forma creativa: podemos modificar nuestra forma de hacer las cosas de manera que se adapte mejor a nuestras mejores características. Si no es posible, es recomendable reservar parte de nuestro tiempo de ocio personal para expresar esos talentos. Así, llegaré el lunes a la oficina con una sonrisa y mi cuerpo lleno de hormonas de la felicidad.

  • Poner en práctica las fortalezas de carácter en el trabajo. Esto sí o sí es posible, ya que se trata de conceptos mucho más abstractos que son aplicables a cualquier contexto.

Pero, ¿cómo averiguamos cuáles son nuestros talentos y fortalezas?

La primera pista para encontrar el talento es la pasión. Toda aquella actividad que nos encanta hacer, que nos produce satisfacción, en la que se nos va el tiempo sin que nos demos cuenta, tiene mucho que ver con nuestros talentos.

Debemos preguntarnos: ¿Qué es lo que me gusta hacer en mis ratos libres? ¿De qué tema me gustaría aprender mucho más? ¿En qué puedo ser excelente?

Esta reflexión nos permite saber qué es lo que se nos da estupendamente, aquello que aprendemos de forma rápida y sin esfuerzo y que llevamos a cabo de forma eficiente.

Otra herramienta para reconocer nuestros talentos es analizar en el pasado qué hicimos que nos generara especial orgullo. Haz una lista de todas aquellas cosas que realizaste con éxito o situaciones en las que superaste dificultades y lograste salir adelante. ¿Qué te ha hecho sentir satisfacción contigo mismo/a en el pasado?

También puedes escribir una pequeña historia de tu vida en la que figuren tus sueños y aspiraciones de cuando eras niño, y observar qué talentos están relacionados con esos anhelos infantiles. Los sueños que tenemos de pequeños/as pueden ofrecernos información valiosa respecto a lo que nos encanta hacer y se nos da bien.

Por último, pregunta a las personas que te rodean sobre las cualidades que ellas ven en ti. A veces un observador externo nos permite ver con mayor claridad cosas de las que no somos conscientes. Atrévete a consultárselo a tu pareja, tus hij@s, amigos, familiares etc. Incluso puedes anotar las actividades en las que te piden ayuda o consejo, eso indica que hay algo que se te da especialmente bien.

Respecto a las fortalezas de carácter… eso nos da para mucho más. Así que hemos incluido toda la información en nuestro curso TRABAJADORES FELICES: bienestar y eficiencia en entornos laborales.

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