… Empieza por ser coherente.

El éxito hoy día no se define por lo que tienes, sino que se está transformando en otra cosa, algo que empieza por tu energía personal y que sigue el camino del desarrollo y el crecimiento para llegar a un estado de realización que nos llene de dicha. Buscamos estar a gusto con lo que hacemos, trabajar en lo que realmente nos gusta y nos genera felicidad, compartir la vida con personas que nos aportan cosas buenas. Nuestra energía personal para realizar alcanzar todos estos objetivos se nutre de la coherencia, por eso es tan importante que la tengamos en cuenta si queremos tener éxito de verdad en la vida. El potencial que se creamos cuando nos volvemos cada vez más conscientes, es capaz de mover montañas…

¿Qué es la coherencia? ¿Qué significa ser coherente?

Partimos de la base de que las personas tenemos tres niveles de existencia: el  físico, el  mental y el emocional. La coherencia de la que hablamos tiene que ver con la sintonía de la verdad en los tres niveles. Es decir, solo se es coherente si se piensa como se siente, se actúa como se piensa y se siente como se actúa. De esta manera los tres niveles se mantienen en equilibrio y nuestro crecimiento personal se hace de manera más consciente y eficaz.

Yo creía que era coherente porque hacía lo que quería, cuando quería y como quería. Siempre he pensado que la coherencia era estar tranquila conmigo misma, con las cosas que hacía, decía, etc. Nada más lejos de la realidad. Creemos que controlamos todo lo que pasa en nuestro interior pero no es así, ya que vivimos con el piloto automático puesto y la mayoría de las veces (un 90% más o menos) no sabemos ni por qué hacemos lo que hacemos, pensamos lo que pensamos y sentimos lo que sentimos. Y si no somos conscientes de esto no podemos ser coherentes.

Pero existen variables que nos empujan a la incoherencia más a menudo de lo que parece:

  • programas ancestrales que traemos incluidos en nuestra genética a través del ADN y nos dirigen hacia unos caminos u otros dependiendo de la influencia que la familia tenga en nosotras/os.
  • creencias que desde la infancia adquirimos y que condicionan nuestras decisiones. Son culturales, familiares e incluso personales de improntas que la experiencia nos ha ido marcando.
  • patrones de actuación que nos imponen nuestra sociedad y nuestra cultura. Los significados que se les da a ciertos comportamientos, y los diagnósticos prefijados de conductas que se salen de lo que es considerado lo “normal”.

Probablemente ahora te estés preguntando: ¿y qué puedo hacer para ser una persona más coherente?

No te preocupes, tenemos soluciones. En primer lugar, vamos a empezar a ser más conscientes de lo que ocurre tanto en nuestro interior como a nuestro alrededor. Es importante situarse en el presente y ver qué tipo de decisiones tomamos día a día. No es una tarea fácil, llevamos toda la vida con el piloto automático, pero hay que empezar con pasos pequeños:

  • ¿cómo me siento hoy?
  • ¿qué pensamientos tengo a lo largo del día?
  • ¿cómo actúo cuando estoy con los demás?

Te planteo el siguiente reto:

1- Cada mañana tómate unos segundos para hacer 5  respiraciones profundas poniendo toda tu atención a cómo entra el aire y sale de tu cuerpo.

2- Valora cómo te sientes.

3- Haz las tareas que haces habitualmente nada más levantarte pero manteniendo tu atención puesta a cada paso que realizas: me quito el pijama, me visto con la ropa de calle, me lavo la cara, preparo café y tostadas etc.

4-  Por la noche cuando te vayas a ir a la cama, vuelve a realizar los tres puntos anteriores pero en el orden contrario, primero el 3 luego el 2 y por último el 1.

Seguiremos contándote fórmulas para comenzar una vida consciente, publicaremos más posts con pautas que te ayudarán mantener la consciencia para poder ser coherente en cada paso de tu vida. Atento/a porque esto es para ti, para todos y todas.

Ángela Arroyo

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