De entre todas las relaciones que mantenemos con personas de nuestro entorno, las de pareja son seguramente las que más nos remueven por dentro, son capaces de transformar nuestra perspectiva de las cosas y afectan de manera directa a nuestra autoestima.

Como la vida es cíclica y pasamos del verano al invierno, de la lluvia al sol y de la noche al día, en pareja los momentos de disfrute, pasión, intimidad y complicidad se pueden convertir en malestar, desconfianza o reproches.

El doctor en psicología y escritor Walter Riso, con años de experiencia en el ámbito de la terapia de pareja, realiza siempre acertadas reflexiones sobre los aspectos que más nos preocupan de nuestra vida en común. Dentro de sus principios de supervivencia en pareja, vamos a reflexionar sobre algunas afirmaciones que realiza:

No te anules para que tu pareja sea feliz 

Solo una persona feliz es capaz de mostrar empatía y compasión, desarrollar sus mejores talentos y cualidades, y generar bienestar a su alrededor. La felicidad genera felicidad. Si mi intención es que mi pareja se sienta bien, disfrute con mi presencia y permanezca a mi lado, la mejor estrategia es sentirme bien conmigo y con mi vida. Si me sacrifico constantemente por el otro, la tristeza y la frustración irán poco a poco haciendo mella en mí y me convertiré en la peor compañía y la relación seguramente fracasará. Entonces me preguntaré: ¿por qué? ¿Si yo lo he dado todo por la otra persona?

Pues precisamente por eso , al olvidarnos de nosotros/as mismos/as, nuestra pareja termina por olvidarse también.

Si no lo sientes, no te sirve 

Es imposible meterse en la piel de otra persona, sentir lo que ella siente o interpretar con exactitud lo que piensa; no tenemos ningún poder adivinatorio. Así que, en el amor, necesitamos muestras de que nos quieren y nos cuidan, necesitamos sentirnos valorados/as e importantes para que la relación tenga éxito. Si no lo siento, no existe. Cada miembro de la pareja puede elegir cómo mostrar cariño y afecto, no hacen falta grandes actos heroicos, sino que es una cuestión del día a día: detalles, gestos, abrazos, palabras, momentos o acciones concretas que nos recuerden que sí, que nos elegimos una vez más.

Las separaciones  son grandes lecciones

Tras una ruptura es conveniente hacer un buen ejercicio de reflexión sobre lo que valoras en positivo de la otra persona, lo que te hizo daño, y qué sientes que necesitas en el futuro. Pero no solo interesa quedarnos en el nivel superficial, también deberíamos preguntarnos:

 ¿qué carencias personales he intentado cubrir gracias a esa persona?

¿qué aspectos de mi autoestima aún tengo que reforzar?

Si soy capaz de dar respuesta a estas cuestiones, es probable que fortalezca mi interior y la siguiente relación de pareja que experimente sea más saludable, equilibrada y enriquecedora. Si simplemente paso página, probablemente me vea abocado/a a cometer los mismo errores y a atraer el mismo tipo de persona con la que no funcionó la última vez.

¡RECUERDA! podemos elegir con quién compartir nuestra vida y con quién no. Lo más importante es cultivar siempre nuestro interior para tener claro el punto desde donde partimos en una relación y evolucionar para sentir día a día un mayor bienestar integral.

María Arroyo

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