¿Sabías que la mayoría de las cosas que te preocupan jamás suceden?

En concreto el 90,1% de las preocupaciones y miedos mentales que tenemos son cosas que no sucederán nunca.

Esto es lo que afirman psiquiatras y científicos de prestigio. ¿Pero, qué quiere decir? Que te pasas la mitad de la vida agobiado/a y buscando soluciones para algo que no van a pasar, y la otra mitad dejando de disfrutar de todo lo que sí está sucediendo a tu alrededor. Te proponemos unas pautas para que dejes de preocuparte por la vida y empieces a vivirla plenamente, con consciencia.

Primero unos pequeños apuntes. Cuando sentimos preocupación, generalmente por miedos internos que tenemos y que saltan ante determinadas circunstancias, generamos cortisol: la hormona que activa a nuestro cuerpo para salir corriendo, atacar o dar cualquier otra respuesta que nos permita deshacernos de lo que nos causa temor. El problema es que la mayoría de las veces los miedos no son reales, sino que aparecen en nuestra mente como reflejo de algún aspecto almacenado en nuestro inconsciente; por lo tanto, el cortisol no puede canalizarse adecuadamente porque que no podemos resolver el problema directamente a través de una acción determinada, y se queda pululando por nuestro organismo causando ciertos efectos secundarios como inflamación, estrés, cansancio y un sistema inmunitario debilitado.

Y aquí empieza toda una odisea de desequilibrio en nuestro cuerpo: agobio, temor por cosas banales como un insecto, malhumor, estrés crónico, etc., y todo ello supone que, cuando realmente sucede algo que necesita ser gestionado de verdad, no tengas la suficiente energía, ni la mente preparada para solucionarlo de la manera adecuada. El organismo puede sufrir un colapso, en el mejor de los casos, o tu mente puede saturarse y entrar en un estado que es difícil sostener en el tiempo.

Te invitamos a realizar el siguiente ejercicio:

coge un papel y un boli y anota durante una semana qué cosas suceden que consideres son un problema. ¡OJO! las que suceden, no las que pueden suceder…

  • hoy lunes se ha muerto un familiar….
  • hoy martes me he caído y me he hecho daño en un brazo, no podré trabajar,….
  • hoy miércoles me han echado del trabajo,…
  • hoy jueves….
  • hoy viernes….

Estos son ejemplos, pero verás que la mayoría de las semanas tu papel está vacío, no ha pasado realmente nada de la importancia suficiente como para dedicar todos tus pensamientos, tu tiempo y tu energía a resolverlo.

Es importante que tomes consciencia de esto, y que dediques tu atención a las cosas que ocurren y que merece la pena ser disfrutadas y vividas plenamente: el olor de la primavera, un coche bonito que pasa por tu lado, alguien que te sonríe, la alegría de los que te rodean, el saludo de tu mascota, el abrazo de tu hijo, etc. Todas estas cosas que a priori parecen insustanciales porque no les damos la importancia que merecen, son las que hacen que tu cerebro segregue endorfinas, serotonina y oxitocina, que atacan directamente al estrés y hacen que los niveles de cortisol en tu cuerpo disminuyan llenándote de tranquilidad, placer, y bienestar.

Es cierto que a veces, por el ritmo de vida que llevamos, nos somos capaces de ver el estado en el que nos encontramos. Nos sumergimos en círculos viciosos de actitudes, pensamientos y costumbres de los que es difícil salir. En estos casos es necesaria una intervención externa que nos haga observar la realidad desde otra perspectiva. Como seres sociales que somos, necesitamos el feedback continuo de las personas que nos rodean para poder ver las cosas de manera más objetiva. Cuanto más amplio sea ese feedback más herramientas tendremos para salir de nuestra zona de “confort” y ver que existen millones de formas de ver la vida. Se trata de elegir la que más felices nos haga.
Tenemos que ser conscientes de quién nos proporciona un feedback adecuado y saludable, y qué personas nos suponen más lastre que otra cosa y nos empujan a sumergirnos más y más ese túnel que nos hace tanto mal.

Cada vez más estamos incluyendo sin miedo distintas herramientas de psicología y coaching en nuestra vida personal y profesional, para que a través de técnicas profesionales se nos ayude a enfocar la vida desde otra perspectiva y con garantías de felicidad.

No te dejes llevar por las preocupaciones constantes, date un respiro y empieza a vivir y a disfrutar de la vida, y si ves que sol@ no puedes, no dudes en buscar recursos que te ayuden a conseguirlo.

En Raíces tenemos unos cuantos, ¿quieres probar?